45 LA VIVENCIA RELIGIOSA EN EL MUNDO SECULAR. Trascendencia e Individualidad desde la Perspectiva de Charles Taylor

16,00

 SEPÚLVEDA DEL RÍO, Ignacio

ISBN: 978-84-85653-90-4      
Fecha de publicación: 2019
303 págs. 
Dimensiones: 170 x 240 mm. 
Peso: 548 g 
Tapa Blanda
Materias: Teología       

Descripción

Es una satisfacción personal y profesional prologar el libro de 1gnacio Sepúlveda sobre un tema tan importante para la vida humana como es la religión. Con su excelente formación en las Universidades de Chile (Alberto Hurtado y Pontificia Universidad Católica de Chile), de Valencia (España) y Georgetown (USA), Ignacio Sepúlveda está desempeñando actualmente su trabajo como profesor en la Universidad Loyola de Andalucía. Lo conocí hace años con motivo de un congreso en la Universidad católica del Norte de Chile y luego durante su estancia en Valencia donde cursó el máster y doctorado en «Ética y Democracia», que culminó con máximo éxito en su espléndida tesis doctoral, de la que surge el libro que ahora publica. Desde nuestro primer encuentro en aquella Universidad chilena de Antofagasta, donde tuve ocasión de vivir la singular experiencia del desierto de Atacama, hasta los seminarios en la Universidad Loyola en que hemos participado, he podido constatar que Ignacio Sepúlveda ha seguido profundizando en el estudio de la cuestión religiosa, de la que es un verdadero experto.
Es ya de entrada un valor del libro afrontar con seriedad y rigor un asunto como el de la religión, que los medios de comunicación acostumbran a presentar de modo conflictivo y en muchas ocasiones corrosivo. No se suele presentar la religión como fuente de alegría y esperanza, ni como creadora de cultura. Esta actitud negativa se debe en gran medida a que en nuestra sociedad ha decaído la conciencia del valor en particular de la religión cristiana por parte justamente de aquéllos que más se han beneficiado de su vigor, pues ha servido para configurar la cultura de Europa y del mundo occidental.
Además, por ambiguo que haya resultado ser el comportamiento de las religiones en la historia, su significación en el mundo contemporáneo sigue siendo decisiva. Y es que, ante todo, las religiones son para las personas concretas fuente de sentido, esperanza y consuelo. Pero, para que cumplan su misión, hay que liberar a la religión del «politicismo», que consiste en «la absorción de todas las cosas y de todo el hombre por la política» (Ortega y Gasset).
Por eso es tan relevante el estudio que ofrece este libro para comprender el fenómeno religioso, no supeditándolo a ninguna servidumbre política, sino mostrando con la correspondiente documentación la importancia de la religión en el mundo actual, tanto en la vida de las personas como en el espacio público mundial. El libro responde a la necesidad de comprender el fenómeno religioso, para lo cual expone las diversas concepciones de la religión, y de modo especial la aportación de Charles Taylor, uno de los pensadores más destacados del panorama filosófico contemporáneo.
A pesar de las manipulaciones de que ha sido objeto el tema religioso y de su fácil conversión en ideología, el lector encontrará en este libro un estudio muy sólido sobre lo que significa la religión en el mundo actual, a partir de una revisión crítica de las teorías de la secularización, que hasta ahora habían sido preponderantes y que vaticinaban el final de la religión en las sociedades avanzadas contemporáneas.
El libro aporta un estudio de la religión que contribuye a comprender la realidad humana en su complejidad a comienzos del nuevo milenio, puesto que pone de manifiesto que las religiones siguen ofreciendo caminos de sentido para la vida humana, personal y social. Pues no debería olvidarse que la pregunta explícita por el sentido es una cuestión típicamente moderna y contemporánea, muy propia de las personas que viven en sociedades sometidas a los procesos de modernización. Fue seguramente Nietzsche quien primero planteó de modo explícito -y hasta trágico- este problema del sentido de la vida, precisamente por seguir la falta de sentido y por haber hecho sentir esa experiencia de falta de sentido en términos nihilistas. Ésta es la cuestión más importante y apremiante en la vida, por mucho que la queramos relegar: si la vida tiene algún sentido, si vale la pena vivirla. Se trata de una pregunta y una respuesta, que es propia de cada cual, personal e intransferible.
Y la religión ha sido y sigue siendo en gran medida un ámbito en que se vive el orden del sentido vital, aun cuando ahora sea de modo problemático. Precisamente es la sensación de seguridad o de incertidumbre una de las diferencias entre, por un lado, quienes creen tener resuelto el asunto definitivamente, sin ni siquiera planteárselo, ya sea siguiendo la actitud tradicional, o bien con la actitud de una modernidad ingenua, y, por otro lado, la actitud más propia de una modernidad reflexiva; crítica y problemática, que se plantea la cuestión del sentido vital en un horizonte nihilista y trágico. Este modo de entender el fenómeno religioso a través de la pregunta por el sentido ha sido muy común en nuestra época. Pero una de las sorpresas que cabe encontrar en este libro consiste en la propuesta de Charles Taylor de rebasar la pregunta por el sentido para comprender lo que considera esencial de la religión. Si en la primera parce del texto se exponen la diversas formas de comprender el fenómeno religioso en el contexto de la Fenomenología la Sociología, la Historia de las religiones y la Filosofía propiamente dicha, tomando con aportaciones tan significativas como las de Émile Durkheim, Rudolf Otto, Mircea Eliade y Xavier Zubiri, sobre lo social y lo personal en la religión, así como las nociones de lo sagrado, lo santo, el misterio y la religación; sin embargo, en la segunda parce, se no presenta la alternativa que ofrece el pensamiento de Charles Taylor para comprender la religión a partir de otras motivaciones que no se reducen a la del sentido.
Según Taylor, la motivación religiosa no siempre ha sido la del sentido, sino que existen otras como el deseo de eternidad, la trascendencia (un más allá de la vida) y la plenitud de vida (el agápe y la compasión). El rico tratamiento que nos ofrece Ignacio Sepúlveda de estos conceptos, como en el caso de la noción de «trascendencia», va más allá del propio Taylor, al que propone ciertas correcciones y reformulaciones de su planteamiento. Por otra parte, esta ampliación del espectro motivacional de la religión permite a Taylor debatir con propuestas como las de los diversos humanismos modernos y contemporáneos, desde el humanismo ético moderno de la libertad (al estilo kantiano) al pensamiento trágico de Nietzsche.
Pero este libro no sólo ofrece en la primera parte un estudio sobre qué es la religión a partir de las principales disciplinas y clásicos sobre el tema y en la segunda parte una exposición de la concepción de la religión en Charles Taylor, lo cual constituye ya un gran mérito, sino que en la tercera parte aborda la cuestión de la vivencia religiosa en el mundo actual y el futuro de la religión en el espacio público, aprovechando primero el diálogo entre Charles Taylor y un clásico de la psicología religiosa como es William James, y luego incorporando la reflexión de otros autores relevantes que han tratado estos asuntos, de modo especial, John Rawls, Jürgen Habermas y Adela Cortina.
El primer asunto en que se centra la tercera parte del libro constituye un punto crucial: la experiencia religiosa como tal. A tal efecto empieza revisando el diálogo de Taylor con el clásico estudio de James sobre la experiencia religiosa en Las variedades de la experiencia religiosa, cuyo prólogo a la edición española escribió José Luis Aranguren, mostrando que lo religioso no ha sido superado a pesar del creciente secularismo, dado que lo fundamental radica en la vivencia personal. No obstante, el proceso de personalización de la fe religiosa en nuestra época provoca una situación de fragilidad, como ya puso de relieve James remitiendo a Tolstoi y completa Ignacio Sepúlveda recordando la experiencia que narra Teresa de Calcuta, cuando cuenta su propia sensación de pérdida, oscuridad, soledad y vacío de Dios, es decir, la «noche oscura» de los místicos.
Sólo analizando lo que significa la auténtica religiosidad y haciendo historia de los diversos procesos de secularización y secularismo, tal como expone Ignacio Sepúlveda en este libro, se podrá responder a la esclarecedora pregunta acerca de por qué era fácil creer en Dios en el año 1500 y, sin embargo, en el año 2000 se ha hecho tan difícil en algunas partes del mundo, especialmente en Europa, a pesar de haber tenido una prolongada conformación cristiana, y a diferencia de otros continentes y de otros países muy desarrollados como Estados Unidos de América.
En este contexto del análisis del fenómeno religioso en la actualidad, me parece muy destacable el estudio sobre el proceso histórico de individualización de la fe, que ha conducido desde la creciente relevancia del individualismo expresivo, en términos de Taylor, hasta la actual emergencia de diversas espiritualidades que quieren diferenciarse tanto de las doctrinas religiosas tradicionales, al fomentar el sentimiento interior de cada persona, que acaban disolviendo las creencias y difuminando las formas de religiosidad que hasta ahora han tenido más presencia en la sociedad.
Y, por último, la parte final del libro reflexiona sobre el significado de la religión en el espacio público, tomando como hilo conductor las críticas de Charles Taylor a las posiciones de John Rawls y Jürgen Habermas, aprovechando las fecundas aportaciones de Adela Cortina. Con razón critica Taylor al primer Rawls de Teoría de la Justicia, así como las reticencias de Rawls en El liberalismo político y al Habermas de la etapa previa a su defensa de la ciudadanía postsecular. Porque la razón pública no está hecha exclusivamente de lo que aporta una presunta razón secular como si fuera una pura razón ajena a todo posible contenido proveniente de la experiencia religiosa de la humanidad. Esta presunción es históricamente falsa y, por tanto, inadecuada para fomentar un diálogo convivencial entre las personas que comparten su ciudadanía en una sociedad abierta y políticamente democrática. También las razones religiosas tienen su lugar apropiado en el debate público, como demuestra buena cantidad de ejemplos, entre ellos los de Martín Luther King y el obispo Óscar Romero, quienes apelando a textos bíblicos se hacían comprender por todos, más que si hubieran utilizado un presuntamente aséptico lenguaje secular. Lo cual muestra una vez más que un auténtico diálogo entre racionalidades vividas permite desentrañar lo que nos une vitalmente y nos compromete en el orden de los mínimos de justicia.
En suma, este libro presta un excelente servicio para comprender mejor la religión en el mundo actual y, por tanto, para impedir que se convierta en un arma arrojadiza en sociedades que aspiran a vivir en libertad un sano pluralismo político, social, moral y religioso. Es absurdo que las religiones aparezcan como fuente de discordia, en vez de ser promotoras de la justicia, la auténtica paz y la concordia. Es urgente revitalizar el fondo positivo de las religiones en nuestro mundo, en el que necesitamos cultivar con pleno sentido todas las dimensiones de la vida humana: la política, la economía, el arte, la ética, pero también la religión. Nadie debería arrogarse el dominio absoluto ni el monopolio de la verdad, sino más bien habría que escuchar atentamente la pluralidad de voces de la razón y de la vida.
Jesús Conill (Universidad de Valencia, España)

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